La terminal dejó de ser un lugar donde escribís. Ahora es un lugar donde leés.
Trabajar con agentes de código me dio vuelta la proporción: unas pocas líneas de prompt de ida, miles de palabras de output de vuelta. Las terminales están afinadas para lo contrario — grillas monoespaciadas pensadas para densidad de comandos, no para leer texto corrido durante horas. Mi dolor concreto vivía adentro de Orca: su terminal embebida me resultaba incómoda para consumir el output largo de Claude. Y ningún panel de preferencias de terminal expone lo que ese problema pide de verdad: control tipográfico.
Así que lo construí.
Ergonomía de app de diseño sobre una superficie de developer
Phosphor es un editor visual de temas de terminal. La decisión de encuadre fue tratar al tema como un sistema tipográfico y de color — como lo haría una herramienta de diseño — y no como un formulario de settings:
- Un panel tipográfico estilo InDesign: ancho de columna, interlineado, espacio entre párrafos, peso, ligaduras — parámetros que las terminales renderizan pero nunca dejan ajustar.
- Un color picker a la altura de Figma: modos HEX, RGB, HSL, HSB y CMYK, input por canal, pegar un código, swatches recientes — para los 16 colores ANSI más la paleta base.
- El preview como superficie principal. Cada control existe para responder una sola pregunta — ¿cómo se lee el output largo ahora? — así que el preview queda fijo y todo lo demás le cede lugar.
Las restricciones de ingeniería fueron deliberadas: un solo index.html autocontenido (~2.200 líneas), JS y CSS vanilla, cero dependencias, cero build, 100% client-side. Nada sale del browser, y eso volvió trivial la decisión de publicarlo.
Arqueología de formatos
Un tema que no te podés llevar es un juguete. Phosphor exporta a diez formatos — VS Code/Cursor, JetBrains, Windows Terminal, Alacritty, kitty, Ghostty, WezTerm, iTerm2, el YAML de Orca y JSON genérico — e importa casi todos con autodetección.
Escribir esos exporters fue una educación de diseño inesperada. Cada formato de configuración lleva grabadas las opiniones de su plataforma: lo que una terminal trata como setting de primera clase, otra ni lo representa. Mapear un tema a través de diez esquemas es el mismo trabajo que llevar un design system a varias plataformas — aprendés con precisión qué decisiones tuyas son portables y cuáles eran prestadas de la herramienta donde estabas parado.
La parte donde el problema original me sobrevive
Phosphor funciona. La terminal para la que nació no lo acepta: la de Orca (Warp por debajo) no permite aplicar el estilo que el modo lectura necesitaba. La herramienta resuelve el problema en todos lados menos en el lugar que lo causó.
Lo publiqué igual — pasó de artifact de Claude a repo propio a producción en Vercel — porque el problema general es real y más grande que mi caso: todo el que trabaja con agentes hoy lee más terminal de la que escribe.
Lo que me llevo
- Interrogar la plataforma antes de construir contra ella. Verifiqué qué podía hacer con CSS; nunca verifiqué qué iba a dejar pasar Warp. Investigar la restricción es investigar el alcance.
- El “modo lectura” es una categoría que falta. Tematizar terminales hoy es un hobby de colores; la era de los agentes lo convierte en un problema de legibilidad, y la legibilidad es un problema tipográfico.
- Una herramienta es un argumento de diseño. Phosphor sostiene una opinión — las terminales merecen control tipográfico — con más durabilidad que cualquier post. Construir el instrumento es el trabajo de diseño.